¿Qué es la Psicología Transpersonal?

Artículo de Iker Puente, Dr. en Psicología. Formado en Terapia Gestalt y en Psicología Transpersonal.  Psicoterapeuta en el Espai Gestalt y coordinador del curso ‘El enfoque transpersonal y su integración en la psicoterapia’

El nacimiento de la psicología transpersonal

La psicología transpersonal nace a finales de los años sesenta en los EEUU a raíz del interés de un grupo de psicólogos, psiquiatras y psicoterapeutas en expandir el marco de la psicología humanista más allá de su centro de atención sobre el yo individual, interesándose por el estudio de la dimensión espiritual y trascendente de la naturaleza humana, y en los estados ampliados de consciencia y las técnicas para inducirlos.

A lo largo de los años 60 se (re)descubrieron y proliferaron dentro de la cultura occidental toda una serie de técnicas capaces de modificar el estado habitual de la conciencia, lo que hizo que un gran número de personas tuviesen experiencias que no encajaban dentro de la cosmovisión occidental moderna. Entre estas técnicas se encontraban la meditación, el yoga, la hiperventilación y otras técnicas de respiración, el aislamiento sensorial y las substancias psicodélicas. Muchas personas que participaban en psicoterapias experienciales de corte humanista también empezaron a tener experiencias que no se podían explicar a través de los modelos propuestos por la psicología humanista. Estas experiencias y posibilidades se asociaban a lo que Maslow definió como experiencia cumbre, y que otros denominaban en aquella época estados últimos o experiencias místicas. Aunque esta área se superponía en parte con la psicología humanista, las diferencias eran tan significativas que algunos autores concluyeron que se estaba manifestando una nueva área dentro de la psicología.

En 1966, Maslow y A. Sutich participaron en un seminario sobre psicología humanista en el Instituto Esalen. A lo largo del seminario surgió varias veces la misma pregunta: ¿alguno de los presentes ha tenido alguna vez una experiencia mística o similar? Este seminario hizo que Sutich reconsiderara su posición en relación a la psicología humanista, sintiendo que presentaba ciertas limitaciones, y que no prestaba suficiente atención a la dimensión espiritual o trascendente del ser humano.

Sutich sentía interés personal por los aspectos psicológicos de las experiencias místicas desde hacia tiempo. En su práctica clínica algunos clientes le habían relatado sus experiencias que habían tenido durante terapias vivenciales, practicando la meditación o tras consumir substancias psicodélicas, y el mismo había tenido experiencias de tipo místico a lo largo de su vida. Había leído libros y artículos sobre misticismo y filosofía oriental, y había tenido contacto personal con Krisnamurthi, Alan Watts y con miembros de diferentes grupos espirituales. Maslow también mostraba gran interés por la literatura sobre filosofías orientales, especialmente tras su encuentro con Alan Watts en 1959.

                                 Abraham Maslow

Definiendo una nueva escuela de psicología

Tras el seminario de Esalen, Sutich envió una carta a Maslow señalando la importancia de las experiencias místicas, y compartiendo su idea de crear una revista en respuesta a estas inquietudes. y ambos iniciaron la búsqueda de una palabra que representara la nueva fuerza que estaba emergiendo. En 1968, en una reunión en la que participaron  Maslow, Víctor Frankl, James Fadiman y Stan Grof se propuso la palabra transpersonal como el término más adecuado para expresar la idea que querían transmitir: algo que va más allá de la individualidad y del desarrollo individual de la persona.  La primera definición de psicología transpersonal que propusieron tras este encuentro fue muy detallada, con el objetivo de evitar generalizaciones y simplificaciones:

“La psicología transpersonal (o Cuarta Fuerza) es el nombre dado a una fuerza emergente en el campo de la psicología por un grupo de psicólogos y profesionales de otros campos que están interesados en las capacidades y potencialidades humanas últimas que no tienen un lugar sistemático en la Primera Fuerza (la teoría conductista), la Segunda Fuerza (el psicoanálisis clásico), o la Tercera Fuerza (la psicología humanista). La emergente Cuarta Fuerza (la Psicología Transpersonal) esta específicamente interesada en el estudio científico y la implementación responsable de las metanecesidades los valores últimos, la consciencia de unidad, las experiencias cumbre, el éxtasis, las experiencias místicas, el Ser, la auto-actualización, la esencia, el sentido último, la trascendencia del self, la unidad, la consciencia cósmica… los fenómenos transcendentes… y los conceptos, experiencias y actividades relacionados…”.

Características principales de la psicología transpersonal

A pesar de que es difícil acotar el campo de estudio de la psicología transpersonal, se pueden señalar unos supuestos generales compartidos por la mayoría de los representantes de esta corriente:

a) reconocen la existencia de una dimensión espiritual en el ser humano;

b) plantean que existe un amplio espectro de estados de consciencia, a los que cualquier persona puede acceder; el acceso a estos estados de consciencia además puede ser potencialmente terapéutico;

c) afirman que todo ser humano tiene la capacidad de realizar y actualizar sus cualidades y capacidades latentes, incluyendo la dimensión espiritual o trascendente; y

d) consideran que todo ser humano tiene la capacidad de acceder a experiencias y estados transpersonales, a las que se atribuye un potencial altamente curativo.

Como afirma Grof, uno de los principales representantes de la psicología transpersonal: “los estados transpersonales pueden tener una influencia transformadora muy positiva en las vidas de sus receptores. Pueden aliviar distintas formas de trastornos psicosomáticos y emocionales, así como allanar dificultades en las relaciones interpersonales. Pueden también reducir las tendencias agresivas, mejorar la autoimagen, aumentar la tolerancia hacia los demás y mejorar la calidad general de vida…y en ocasiones, (facilitar) una profunda conexión con las otras personas y la naturaleza” (Grof, 1995:68-69).

Mi experiencia personal

Personalmente, para mi el descubrimiento de la psicología transpersonal y el trabajo personal que he realizado desde este enfoque me ha resultado muy valioso y enriquecedor. Por un lado, me ha permitido conectar con aspectos profundos de mi ser que desconocía, empleando para ello diferentes técnicas para inducir estados ampliados de consciencia en contextos terapéuticos. Por otra parte, me permitió dar un espacio interno y un sentido a algunas experiencias vitales que había tenido a lo largo de mi vida, y me ha ofreció una serie de mapas de la consciencia en los que poder ubicar las experiencias que me he ido encontrando a lo largo de mi proceso, mapas que sigo teniendo muy presentes. El enfoque transpersonal me ha permitido, en definitiva, ampliar el espectro de espacios internos que puedo habitar, ampliando y enriqueciendo mi experiencia.

Por otro lado, la psicología humanista y la terapia Gestalt en particular me resultaron muy útiles para integrar el trabajo que he ido haciendo desde la psicología y la psicoterapia transpersonal. La formación Gestalt en particular me permitió hacer un proceso personal extenso y trabajar con más profundidad la parte biográfica y emocional, y me ayudo a integrar algunas experiencias profundas con estados ampliados de consciencia que había tenido y que fui teniendo a lo largo de mi formación en Gestalt. De hecho, Stanislav Grof señala que la terapia Gestalt es una de las mejores herramientas para integrar el material que se moviliza en sesiones de respiración holotrópica y a través de técnicas similares. Y desde mi propio proceso puedo afirmar que la psicología humanista y la psicología transpersonal son dos enfoques complementarios que pueden aportarse muchas cosas mutuamente.





 

 

 

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